¿Destino o azar? ( parte 1)

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Una de las cosas que más me gusta en el mundo es que me hagan preguntas. Este post es la contestación a lo siguiente “¿podrías hablar de karma y lila? ¿Hay un destino prefijado?” Es un tema muy interesante en estos tiempos, pero vamos por partes. Primero hay que definir cada cosa.

De acuerdo a las tradiciones del Yoga, nuestra alma es eterna. Ha existido desde el comienzo de los tiempos y ha ido tomando diferentes formas. Su existencia es cíclica ya que sigue un proceso de nacimiento-vida-muerte-renacimiento que se sucede eternamente. Ese proceso se hace de acuerdo a la ley de causa y efecto. Y aquí es donde  la palabra karma entra en juego. Karma significa acción y por extensión nos referimos a karma como el conjunto de acciones y efectos que nuestro Ser ha vivido hasta ahora. Cada acción es una semilla que puede madurar o no dependiendo de las circunstancias. En este contexto hablamos del pasado en su acepción más amplia, el que engloba lo hecho en la vida que disfrutamos actualmente así como las vidas pasadas (acordaos de que la reencarnación es parte de la base filosófica de las corrientes espirituales de India).

Lila es el juego divino y también influye en nuestro destino. Se puede decir que es el factor en la vida que hace que las cosas cambien de repente, que nuestra trayectoria dé un giro o que nuestra evolución dé un salto cuántico sin explicación aparente.

Pensemos en un ejemplo. Digamos que tienes un amigo de toda la vida. Vivíais en el mismo barrio, ibais a colegios muy cercanos el uno del otro, más tarde coicidisteis en la universidad, etc. Luego vuestros caminos se separaron y durante muchos años cada uno hizo su vida. De repente un día, tu amigo está husmeando en las redes sociales sin intención de encontrarte y tu perfil aparece en su pantalla. ¡Sorpresa! él decide mandarte un mensaje. Bien pues todo lo que teníais en común se debe a vuestro karma, a las acciones en el pasado de vuestras almas. El hecho puntual de que tu perfil apareciera en la pantalla de su conciencia es lila.

Muchas cosas en la vida suceden de tal manera: karma, karma, karma, karma, LILA, karma, karma.  Incluso esa chispa de juego divino que parece dar un giro radical al destino también forma parte de la corriente del karma porque, a su vez, va a generar nuevas consecuencias. ¡Ojo! porque no es que los dioses estén jugando con nuestro destino como si se echaran una partida de dominó. A veces no es fácil ver la relación entre las cosas y las causas que las generaron. Digamos que para todo hay una causa, aunque se encuentre lejos en el pasado.

Nuestra realidad en el presente es el resultado de la trayectoria personal y de los efectos del karma colectivo. Estamos donde estamos por todo lo que hemos vivido hasta ahora. A su vez, el futuro será el resultado de nuestro presente (y nuestro pasado). Esto es así lo miremos desde donde lo miremos. Se trata de una ley universal. ¿Se puede hacer algo al respecto? SÍ. Hay un equilibrio entre controlar la existencia a través de la comprensión de la ley de causa y efecto -karma- y el dejarnos llevar por el misterio de lo Supremo -lila-. Muchas semillas maduran de manera que podemos ver el proceso con claridad; otras lo hacen sin razón aparente en momentos inesperados. A las últimas las llamamos sincronicidades, juegos del destino que, por algún motivo que nuestra mente no suele comprender, llenan nuestra vida de magia y maravilla. Pero es el conjunto de todas nuestras acciones, de la intención y la conciencia que hay detrás de cada una de ellas lo que hace que unas maduren y florezcan y otras no. La clave está en aprender cómo funcionan las leyes del karma y en estar bien atentos para ver los juegos de lila.

Así que sí hay un destino. Cuando no sabemos cómo funciona lo volvemos rígido e incambiable, pero cuando conocemos sus leyes se vuelve transformable y muy plástico. Como este post ya es bastante largo, la semana que viene os hablaré de cómo transformar el pasado (sí, ¡es posible!) y de cómo sembrar y cuidar las semillas adecuadamente para cambiar nuestra trayectoria futura sin dejar las cosas al azar.

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Acerca de Zaira Leal

Profesora de Yoga y espiritualidad, mi misión es que aprendáis a ser felices. Yoga como Celebración Infinita de la existencia.
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2 respuestas a ¿Destino o azar? ( parte 1)

  1. Diana dijo:

    ¡Ya tengo ganas del siguiente post!
    Muy interesante la noción de transformar el pasado.
    Un abrazo

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